Las mairalesas

Las mairalesas eran una mujer casada y una soltera que se ocupaban del cuidado de la iglesia. Estos cargos se renovaban anualmente coincidiendo con la fiesta de la Virgen del Rosario (primer domingo de octubre), lo cual nos hace pensar en una posible desaparecida cofradía de esta Virgen de la cual las estas mujeres fueran mairalesas o mayoralesas, de hecho alguna persona, como María Ciprés, se refiere a estas figuras como las mairalesas de la Virgen del Rosario. Cuando se despedían del cargo solían hacer un regalo para la iglesia.

Estas mujeres hacían y todavía hacen una colecta por las casas después de la misa en los días de fiesta más señalados: San José, Pascua de Resurrección, Pascua de Pentecostés, el Corpus, Navidad, Año Nuevo, Reyes, San Fabián y San Sebastián, la Virgen de Agosto (la Asunción), la fiesta de la Virgen de la Rosa, Domingo del Rosario, el Pilar... Los donativos, consistentes en dinero en metálico, son depositados por los vecinos en la servilla que portan las mairalesas: se trata de una especie de bandeja con pie cubierta con un pañuelo de ganchillo o encaje.

También intervenían en las bodas: a la salida de la iglesia les recitaban o cantaban a los novios unos versos y luego otros a los postres de la comida nupcial, portando de nuevo la servilla donde los asistentes depositaban el correspondiente donativo. Los versos que recitaban las mairalesas han caído completamente en el olvido.


Servilla para los donativos

Servilla utilizada por las mairalesas