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La fiesta de la Virgen de la Rosa Todos los gastos de esta fiesta corrían a cargo de los mozos, que por aquel entonces eran una buena cuadrilla: alrededor de treinta. La condición de "mozo" se adquiría a la edad de quince o dieciséis años, se decía entonces: fulanito ya es mozo de gasto, lo que significaba que ya era considerado miembro de ese grupo y, por lo tanto, debía soportar su correspondiente parte, el llamado gasto, de esa fiesta y demás responsabilidades. La fiesta la organizaban dos mayorales, que entendemos debieron ser vestigio de antiguos cargos presidenciales de una desaparecida cofradía de mozos. Terminada la fiesta se nombraban mayorales para la siguiente. Se llevaba una orquesta, que aparte del baile, se encargaba de proporcionar música en los pasacalles previos a las sesiones vespertinas de baile y en la procesión. A principios del siglo XX la orquesta venía de Sesa y se componía de guitarra, acordeón y violín. El baile se hacía por aquel entonces frente a casa Jacinto. Esta fiesta se celebraba, al igual que hoy, el primer domingo de septiembre y duraba tres días: domingo, lunes y martes. La víspera llegaban los músicos, que por aquel entonces permanecían los tres días en el pueblo. El domingo se anunciaba la fiesta con bandeo (volteo) de campanas para llamar a misa.
Esa tarde se organizaban otros juegos, como el de plantar un tronco
enjabonado con una bandereta sujeta a lo alto de la que había que
intentar apoderarse o el tiro de barra, desde casa Gaspar a casa Claraco. |